Un segundo hogar para nuestros hijos. Esta escuela es un oasis de árboles, huerto, juegos y, sobre todo, maestras extraordinarias que aman a sus niños.

Sin duda, el mejor regalo en sus primeros años de vida. Visitar el centro y conocer sus instalaciones fue decisivo para convencernos: cambiar pañales y lavar al niño si lo requiere, cocina propia, talleres de tarde, limpieza constante… Y 40 años de experiencia, que no es poco. Sin duda, repetiríamos.

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