Para mí esta escuela hace magia cada día, no solo en las actividades que hacen en las que los niños y niñas aprenden jugando y experimentando, sino que sacan de cada niño y niña su verdadera esencia, respetando su desarrollo, ritmo y personalidad. Sin olvidar las sonrisas, las miradas y las palabras de cariño que no solo tienen hacia los niños y niñas sino también hacia las familias. El entorno ya es una maravilla pero lo es mas el ver a mi hija feliz allí y el formar parte de esta gran familia.

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