Cada vez que mi hija vuelve del cole, desde hace ya 4 años, siempre se me viene a la cabeza aquella antigua serie «Aquellos maravillosos años»: «Cuando eres un niño, es muy sencillo. La navidad es algo mágico, es una época de milagros; cuando el reno puede volar y el muñeco de nieve no se derrite… después vas creciendo»

Para mí Giner supone llenar de magia la de mi hija a la que, día a día, le veo los ojos llenos de ilusión ante la aventura que le depara su cole. Este tiempo que está viviendo lleno de juego, aprendizaje, amor, respeto a su ritmo como niña que es y al de su comunidad educativa es algo impagable e irrepetible. Gracias a Giner y a las profesionales que integran esta gran familia la educación se erige en principio de identidad personal, de desarrollo socio afectivo y de impulso cognitivo para el aprendizaje honesto, respetuoso, democrático y en libertad adecuadamente concebida y transmitida. Gracias por tanto GINER.

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